El resultado es una vivienda que combina diseño, funcionalidad y memoria, donde la arquitectura no impone, sino que acompaña. Una reforma en Barcelona que demuestra cómo los espacios industriales pueden transformarse en hogares actuales y cálidos.
La intervención respeta y pone en valor los elementos existentes del antiguo taller, como las paredes de ladrillo visto, que se convierten en protagonistas del espacio interior. Estos muros aportan textura, carácter y profundidad, contrastando con superficies blancas, volúmenes precisos y una paleta material sobria que define el nuevo uso residencial.
La vivienda se organiza de manera fluida, priorizando la amplitud visual y la continuidad espacial. La cocina, concebida como un elemento central y escultórico, se integra con los espacios de estar y comedor, transformando lo que antes era un espacio cerrado en un hogar abierto y luminoso.
El diseño interior combina materiales contemporáneos con referencias al pasado industrial del taller: iluminación integrada, mobiliario a medida y soluciones constructivas precisas que refuerzan la sensación de orden y calma. Cada decisión busca equilibrar funcionalidad, estética y respeto por la preexistencia.
La transformación de este antiguo taller de carpintería en Barcelona parte de una premisa clara: reinterpretar el espacio original sin borrar su historia. La reforma convierte un lugar de trabajo industrial en una vivienda contemporánea, luminosa y serena.
SITUACIÓN:
BARCELONA
AÑO:
2011
SUPERFÍCIE:
150 M2
ARQUITECTOS:
CRISTINA MORA + DAVID JIMENEZ
FOTOGRAFIA:
DAVID JIMÉNEZ