El volumen blanco y horizontal, se posa con ligereza sobre la parcela, abriéndose hacia el sur a través de un gran porche que extiende el interior hacia el jardín y la piscina. La arquitectura se adapta al terreno, acompañando su pendiente con una composición limpia y funcional que permite que cada estancia disfrute de luz natural, privacidad y vistas despejadas.
Los espacios interiores —amplios, cálidos y serenos— están pensados para acompañar la vida cotidiana con naturalidad. Los materiales nobles, como la madera y la piedra, aportan textura y calidez al conjunto, generando una atmósfera acogedora y atemporal.
En esta casa, cada detalle ha sido diseñado para que vivir sea fácil y placentero: desde el acceso escalonado entre plantas hasta el porche que recoge el atardecer, pasando por el jardín que, más que un decorado, forma parte activa del día a día.
Una vivienda íntima, luminosa y serena que se construye desde dentro hacia fuera, como un refugio contemporáneo en el que la arquitectura crea su propio paisaje. Su forma sencilla y rotunda encierra un universo de calma, pensado para disfrutar en cada detalle
SITUACIÓN:
Sant Pere de Ribes
AÑO:
2024
SUPERFÍCIE:
250 m2
ARQUITECTOS:
Cristina Mora + David Jiménez
COLABORADORES:
Marc Marimon, Antonino Sciuto
APAREJADOR:
Ángel Ayala
CALCULO:
Francesc Gorgas
CONSTRUCTORA:
Quality Homes Factory
FOTOGRAFIA:
Simón García -Arqfoto-, David Jiménez